¿Cómo sería una carrera de resistencia con una MotoGP?

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Lo primero que nos planteamos es si esto podría llegar a suceder: alinear una moto de Gran Premio en una carrera de resistencia. Tenemos que partir de la base que una MotoGP no está pensada para una carrera de larga duración como es una prueba de resistencia, que se disputa sobre una distancia de entre 8 y 24 horas. Eso supone hacer un kilometraje muy superior al que habitualmente se cubre con una MotoGP. Con el reglamento en la mano, una MotoGP no podría correr en una carrera de resistencia. La base de la reglamentación de resistencia es que está circunscrita a motos homologadas para las categorías de producción, para las clases EWC (Endurance World Championship) y Superstock, y por tanto no se permite competir a prototipos como sería una MotoGP. Sin embargo, hay una tercera clase denominada Experimental, donde pueden tomar parte motos que no son modelos de producción pero que parten de motos con homologación FIM o que directamente son prototipos únicos. La clase Experimental tiene sus limitaciones: se pueden emplear motores derivados de producción de 3 o 4 cilindros desde 750 a 1.000 cc, o bien prototipos de 600 a 750 cc de hasta cuatro cilindros, o de 750 a 1.200 cc de hasta tres cilindros. Por tanto, un motor de MotoGP, que tiene 1.000 cc y cuatro cilindros, tampoco podría tomar parte en una carrera de resistencia. Incluso la Honda RC213V-S, que pasa por ser una MotoGP de producción, no podría competir en la categoría Experimental, porque su motor se sale de los requisitos de reglamento. Un precedente No obstante, en alguna ocasión hemos visto alineada en la parrilla de una carrera de resistencia una moto de Gran Premio. Las regulaciones actuales están muy definidas y no dan opción alguna, pero en el pasado las normas eran mucho más básicas. En resistencia, lo esencial era competir con un modelo de producción, y dentro de esta definición tan básica se engloban también a las motos del Mundial de 750 cc, que en realidad eran auténticas motos de Gran Premio. Cuando la categoría se puso en marcha en 1973, una de las normas que se estableció era que no podían competir prototipos y que la categoría estaría abierta a motos de producción, y como tal se admitían las motos “carreras cliente” de competición. Estas motos de 750 cc participaron en 1978 en la Bol d’Or, la carrera de resistencia más antigua de la historia, pero sus motores de dos tiempos sucumbieron al esfuerzo y a la exigencia de las altísimas velocidades del circuito Paul Ricard, con su larga recta de Mistral, donde las motos se exprimían al máximo. Aquello constató que una moto de Gran Premio, las puntiagudas y potentes “dos tiempos” de 750 y de 500, no estaban preparadas para las carreras de larga duración. Otra pega añadida era el consumo. Las explosivas “dos tiempos” gastaban mucho más combustible que las “cuatro tiempos” más potentes, que podían alargar sus relevos hasta los 90 minutos, mientras que las 2T tenían que parar a repostar a los 50 minutos, lo que suponía prácticamente duplicar el número de paradas respecto a sus rivales. Así que mucho de lo que podían ganar en la pista por su mayor rendimiento, lo perdían por su estrategia de carrera, con sus repetidas paradas. Distancia y exigencia Una MotoGP es claramente mucho más potente y competitiva que las motos de resistencia, pero tiene que bregar con un enemigo demoledor: la distancia de carrera. Por lo general, en una carrera de 24 horas el ganador cubre una distancia de entre 3.500 y 4.000 kilómetros, y teniendo en cuenta el ritmo al que se rueda, eso supone una exigencia enorme a la mecánica. Las motos de Gran Premio cubren en un fin de semana aproximadamente 500 kilómetros entre las sesiones de entrenamiento y la carrera, con lo que en 24 horas de carrera tendrían que realizar el kilometraje de siete Grandes Premios, por lo menos. También hay que tener en cuenta que, durante los entrenamientos de un GP, se emplean indistintamente dos unidades, mientras que en resistencia solo hay una única moto. A lo largo de una temporada de MotoGP se llegan a realizar unos 10.000 kilómetros, repartidos entre siete motores, con lo que el kilometraje medio del motor de una MotoGP es de unos 1.500 kilómetros. Haría falta usar tres motores de MotoGP para cubrir una carrera de 24 horas, aunque estos motores podrían aguantar una prueba de 8 horas, como la carrera de Suzuka, cuya distancia –unos 1.200 kilómetros- entra dentro de su rango de kilometraje de un motor de MotoGP. Por lo tanto, para poder aguantar la distancia de carrera, un motor de MotoGP tendría que funcionar a un régimen muy inferior al que gira habitualmente –están por encima de las 17.000 rpm- para asegurar su supervivencia, con lo que perdería potencia y efectividad, y por tanto la mayor de sus ventajas. Adaptación a la resistencia Además, hay otros condicionantes que complicarían la existencia a una MotoGP en la resistencia. Habría que modificar algunos elementos de la moto para adaptarla a los repostajes rápidos, como el sistema de llenado de combustible –a partir de 2023 todos los participantes en el Mundial de Resistencia emplearán un sistema idéntico homologado y obligatorio- y los correspondientes equipos de montaje y desmontaje de ruedas, que permiten su sustitución en unos pocos segundos. Otro tema son los frenos. Los discos de carbono sufrirían un enorme desgaste por un uso tan prolongado, y el cambio de pastillas es más complejo con este material, porque implica un cambio de disco. Se tendría que abandonar el carbono para recurrir a los tradicionales discos de acero, que son igualmente de una extraordinaria efectividad. Aunque nada impediría que las MotoGP pudieran seguir utilizando los Michelin -en el Mundial de Resistencia se mantiene la competencia libre entre fabricantes de neumáticos excepto en la clase Superstock- también se tendrían que adaptar a unos neumáticos con una construcción diferente para rendir mejor. Es cierto que resultaría de lo más interesante ver el comportamiento de una MotoGP en una carrera de resistencia, pero además de los obstáculos en el reglamento, se tendrían que realizar modificaciones en la moto para poder aguantar la distancia de carrera. Por ese motivo, dejaría de ser una MotoGP tal y como la conocemos. 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