
Mazda CX-80 e-SkyActiv D, a prueba: el seis cilindros diésel ideal para viajes largos

03/27/2025 08:02 AM
Mazda es una marca que presume desde hace tiempo de ser una marca premium ¿Lo es? Para comprobarlo analizaremos a fondo al Mazda CX-80, un SUV grande con hasta siete plazas, hermano mayor del CX-60.
Los de Hiroshima también acostumbran a ir por libre en el apartado técnico. Este coche, por ejemplo, puedes encontrarlo con un motor híbrido enchufable, un sistema de propulsión por el que están apostando la mayoría de fabricantes… pero son muy pocos los que apuestan por el diésel, un combustible demonizado que todavía interesa si hablamos de coches grandes y voluminosos que circulen muchos km al año en carretera y pocos por ciudad.
Mazda, cómo no, lo hace con un diésel muy especial, el Mazda CX-80 e-SkyActiv D. De nuevo desarrollo, 3,3 litros de cilindrada y con seis cilindros en línea. Esto que supone una declaración de intenciones cuando ves quienes apuestan por SUV de siete plazas con tantos cilindros: Audi con el Q7, BMW con el X5, Mercedes con el GLE o Land Rover con el Discovery.
Palabras mayores que indican que Mazda va a por las marcas premium. ¿Lo es el CX-80? Está disponible desde 60.600 euros, una tarifa que no incluye descuentos. Recuerda que puedes encontrar ofertas del Mazda CX-80 en la sección de coches nuevos de coches.com, publicadas por concesionarios oficiales de la marca. Tenemos también interesantes herramientas para financiar el coche que te permiten pagarlo más cómodamente mes a mes.
Exterior
Viajamos hace unos meses a Alemania para conocer en primicia al modelo, de ahí que no vayamos a detenernos demasiado en la estética. Sin embargo, la unidad que tenemos hoy es ligeramente diferente. Entonces teníamos un acabado Takumi, el más refinado, y ahora este Mazda CX-80 e-SkyActiv D tiene el acabado Homura, que busca darle un toque de deportividad, sin extremismos.
De este modo encontramos una parrilla con un tramado en tipo panel de abeja con el ala que la abraza en negro y las molduras inferiores en el color de la carrocería. Cuenta con ópticas Full LED adaptativas, que se insertan en el ala como queriendo entrar en la parrilla.
En la vista lateral destaca el capó muy alargado y las llantas de 20 pulgadas de serie en negro, a juego con las carcasas de los retrovisores o las barras de techo. Hay nueve colores para la carrocería, algunos metalizados y esta unidad tiene el Rhodium White. No faltan cristales traseros oscurecidos, si bien conserva el borde cromado de las ventanillas, más ancho en la última ventanilla, indicando que hay una tercera fila de asientos.
El Mazda CX-80 es el más grande de los SUV de la marca. La gama actual empieza con los 4.395 mm de largo del CX-30. Continúa con los 4.575 mm del Mazda CX-5 y hasta hace bien poco la coronaba los 4.745 mm del CX-60. Este CX-80 escala hasta los 4.995 mm de longitud del CX-80.
Lo fácil y lo que hace la mayoría (porque es más económico), es aumentar el voladizo trasero, pero si te fijas son idénticos a los de un CX.60. Este CX-80 crece en el centro 25 cm para llegar a 3.100 mm de distancia entre ejes, que es muchísima. Es exactamente igual de ancho que el CX-60, pues mide 1.890 mm y ligeramente más alto, ya que se va a los 1.714 mm de ancho.
En la zaga, es bastante clásico. Corona un alerón superior con laterales en negro, bajo el que encontramos una luna bastante grande. Los pilotos Full LED son simulares a los del CX-60, pero se meten más hacia el interior del portón para resaltar la anchura. A diferencia de su hermano pequeño aquí las tomas de escape van ocultas tras un paragolpes que varía ligeramente en función del acabado elegido.
Interior
En las plazas delanteras del Mazda CX-80 e-SkyActiv D nos encontramos con un interior idéntico al del CX-60. Calidad de materiales y ajustes soberbia, al nivel de los mejores. El acabado Takumi, con zonas del salpicadero en tela similar a un kimono, molduras en madera de arce o la tapicería de cuero blanco es, posiblemente, más impactante.
En el acabado Homura tenemos un interior oscuro en salpicadero y madera oscura, así como unos asientos acabados en cuero negro nappa que además están calefactados y ventilados. Eso sí, no pueden contar con masaje, un detalle que sí ofrecen sus rivales,
Por lo demás, posición de conducción erguida y dominante sobre la carretera, con ajustes eléctricos en volante y asientos. Puedes poner tu altura y el coche te escanea y coloca asientos, volante, retrovisores y Head-Up Display. Se acerca a lo que buscaba, pero cada conductor tiene sus manías y yo no iba a ser menos.
Volante redondo, con mandos físicos muy bien dispuestos, cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, no demasiado personalizable y una pantalla del sistema multimedia del mismo tamaño. No es táctil, solamente con el coche en parado y usando Apple Carplay o Android Auto.
En marcha has de usar para controlarla el asistente Alexa de Amazon en las órdenes por voz o el mando giratorio de la consola central. Como hay pocos menús resulta cómodo desplazarse con él. No es habitual este tipo de mandos, pero es que Mazda apuesta en muchos modelos por ellos, como para la climatización, modos de conducción o una ruleta para el volumen. En esta zona tenemos base de carga inalámbrica para el móvil reposabebidas o un cofre central entre los asientos con iluminación.
La segunda fila de asientos ofrece un espacio enorme, como cabría esperar de un coche con esta distancia entre ejes. Además, las puertas son enormes y se abren en un ángulo muy grande, resulta muy fácil acceder. También es una fila que se puede regular longitudinalmente 12 cm para poder jugar con el espacio y reclinar los asientos.
Buen espacio para la cabeza también, incluso si tenemos techo solar como en esta unidad. Y contamos con salidas de aireadores, climatización independiente, calefacción en los asientos laterales, dos conectores USB o las cortinillas en ventanas.
¿Tres ocupantes cabrían? Es un coche ancho y el túnel central no ocupa demasiado para ser un coche de tracción total, pero su asiento no tiene forma y el respaldo oculta no está tan mullido porque oculta un reposabrazos… que no me convence porque cae hasta el asiento, no queda totalmente recto.
En esta segunda fila, además de banqueta tradicional de tres plazas, podemos elegir dos asientos individuales con reposabrazos y un hueco entre ellos o bien ocupar ese espacio con una consola central.
En cuanto a la tercera fila, hay que estar algo ágil para acceder a ella, pero el espacio es bastante bueno para que viajen niños o dos adultos de hasta 1,80 metros en viajes cortos. Me ha sorprendido que cuenta con iluminación propia, posavasos, salidas de aire o conexiones USB-C.
Maletero
Con siete plazas en uso en el Mazda CX-80 e-SkyActiv D tenemos un espacio de carga de 258 litros de capacidad, una cifra, digamos, habitual en SUV de 7 plazas. En la posición más habitual de cinco plazas, que se pone tirando de unas cintas en los asientos se consiguen entre 566 y los 687 litros de capacidad, en función de dónde coloques los asientos de la segunda fila.
Esa cifra incluya el compartimento inferior, un espacio donde caben herramientas y se puede poner la bandeja cubreequipajes cuando usas todas las plazas (bien pensado por la marca). Tenemos también elementos prácticos como una tomas de 220 V y otras de 12 V, perchas para colgar bolsas o los habituales ganchos para fijar la carga.
Hay dos puntos de luz, uno en el lateral izquierdo y otro en el portón. También puedes abatir los respaldos de la segunda fila de asientos que, en nuestra unidad, se dividen en proporción 60/40. Realizando esta operación consigues 1.971 litros de capacidad. Por cierto, estas cifras no varían
Motor
Un coche premium lo es porque ofrece características que no son habituales. Y es en el apartado mecánico donde Mazda ha echado el resto.
Por un lado tenemos el e-Skyactiv PHEV, la versión híbrida enchufable pensada para un uso más intensivo en ciudad y trayectos cortos. Anuncia 328 CV de potencia (241 kW) y 500 Nm de par, al combinar un motor gasolina de 192 CV y uno eléctrico de 175 CV. Con su batería de 17,8 kWh de capacidad anuncia 60 km de autonomía en modo 100 % eléctrico y obtiene la etiqueta CERO.
Cuesta conseguir esa autonomía anunciada y, tras probar el sistema en el CX-60 y el CX-80 le falta algo de refinamiento si lo comparamos con sus rivales. Pero hoy traemos a un especialista en viajes largos, el Mazda CX-80 e-SkyActiv D: Un bloque diésel de seis cilindros en línea con un cubicaje enorme, de 3,3 litros, 254 CV de potencia y 550 Nm de par. Cuenta con la etiqueta ECO ya que tiene un sistema mild hybrid de 48 voltios con un motor eléctrico de 17 CV de potencia y una batería de 0,33 kWh.
En el mercado hay SUV de 7 plazas generalistas con motor diésel, como el Skoda Kodiaq, el SsangYong Rexton o el Kia Sorento, pero ninguno de ellos con etiqueta ECO. Queda reservada para modelos premium, algunos con seis cilindros como el Mazda y más potentes:
- Audi Q7 50 TDI, con su motor de seis cilindros en V que rinde 286 CV de potencia y 60 Nm de par.
- Mercedes GLE 450 d 4 Matic, con un 6 cilindros en línea que entrega 370 CV y 750 Nm de par. Un porpulsor que puedes encontrar también en el Mercedes GLS.
- BMW X5 xDrive30d, con seis cilindros en línea, 286 CV y 650 Nm de par. Los de Munich tienen también el xDrive40d, más potente y que equipa el X7.
- Land Rover Discovery D250 MHEV tiene seis cilindros y etiqueta ECO, con un motor de 249 CV y 570 Nm de par. Lo puedes encontrar en el Defender, si quieres algo más todoterreno y en ambos una variante más potente, el D350 MHEV de 349 CV.
¿Está el Mazda CX-80 y su motor diésel a la altura de estos referentes? En prestaciones está algo por detrás, ya que acelera de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos, aunque sí que tiene una buena velocidad punta, de 219 km/h. Eso sí, les gana a todos en consumos ya que homologa 5,8 l/100 km. Vamos a comprobarlo en un viaje de más de 1.600 km y también analizar si la posición del motor, casi central, por detrás del eje delantero, se nota en su dinámica.
Comportamiento
Coche grande este Mazda CX-80 e-SkyActiv D, que pesa con este motor 2.131 kg. Eso sí, los 254 CV lo mueven bien incluso cuando vas cargado. Entrega los 550 Nm de par máximo muy pronto, entre las 1.500 y 2.400 rpm pero no es una mecánica que responda de modo inmediato al acelerador, sino que gana velocidad de manera progresiva, con un sonido agradable, aunque la marca ha trabajado mucho (y bien) en aislarnos del ruido del motor y del viento.
Se asocia a un cambio automático multidisco de ocho relaciones con transiciones entre marchas muy suaves. Más en este sentido que la versión PHEV que probó mi compañero Mario. Puedes cambiar moviendo la palanca o con las levas tras el volante, pero no es un coche que busques reacciones directas, sino confort y consumos
Si en otros modelos Mazda ha destacado por su tacto directo y firme, aquí no tanto. Tiene una suspensión delantera de doble trapecio y trasera multibrazo, que cambia de apoyos de manera correcta y no balancea demasiado gracias a la tecnología Kinematic Posture Control: si tomas una curva muy rápido, se frena la rueda trasera interior para estabilizar el coche, reduciendo el balanceo, llevando la carrocería hacia el suelo para que tenga movimientos más lineales.
De todos modos no son las zonas de curvas lentas el entorno donde el coche se siente más cómodo, sino las vías de alta capacidad donde su enorme distancia entre ejes le da un aplomo superior a este Mazda CX-80 e-SkyActiv D. La dirección está también más asistida que otros Mazda, lo que facilita el día a día con un coche tan grande, pero no te implica tanto.
La tracción total da un aporte de seguridad. Un embrague multidisco con control electrónico da preferencia a las ruedas traseras pero aporta más par a las delanteras cuando falta adherencia. Hay además un modo de conducción Off- Road además del Normal y el Sport habituales que simula un bloqueo de diferencial o un control de descenso de pendientes, pero con apenas 165 mm de altura libre al suelo, no es lo suyo. A ello hay que añadir un modo Towing pensado para cuando se lleva un remolque.
En cuanto a consumos, en el viaje de más de 1.600 km que hemos realizado he podido ver dos cosas. El sistema microhíbrido no permite el avance por inercia y solamente apagan el motor en descensos muy pronunciados, pero ayuda con esos 17 CV (12,4 kW) y 153 Nm de par cuando se requiere más potencia del motor diésel. Lo segundo, que hemos gastado 6,5 l/100 km. Con un depósito de combustible de 74 litros, nos deja con una autonomía de más de 1.000 km.
Opinión coches.com
Volvamos al punto de partida: ¿Es el Mazda CX-80 un coche premium? En espacio y cuidado interior no cabe duda. No apuesta por pantallas gigantes y menús infinitos como la mayoría (y eso a algunos nos parece bien) pero es cierto que sus rivales ofrecen, siempre en opción–, sistemas de iluminación interior o asientos con masaje que algunos, como mi mujer, han echado de menos.
Dinámicamente cumple. No tiene ese tacto directo de otros modelos Mazda, busca más el confort, pero no resulta torpe y es ideal para viajar. Sus rivales es cierto que ofrecen suspensiones neumáticas, que son más refinadas, pero, de nuevo, pasando por el apartado de opcionales. También tienen un enfoque más de todoterreno pero si no sueles salir por caminos, la tracción total de este Mazda y el control de descenso de pendientes son suficientes para sacar de un apuro.
Eso sí, les bate a todos en consumos, que solamente pueden acercarse con variantes de cuatro cilindros, menos refinadas. Y lo mejor es su precio. Parte de 60.600 € en estos momentos, que se elevan a 70.120 en el caso de este acabado Takumi Plus. Mucho dinero, pero muchos menos que sus rivales ya que, de partida, están cerca o superan los 90.000 euros, eso sin contar los extras de masaje, suspensiones adaptativas…
¿Viendo estos consumos y precios… es el Mazda CX-80 la compra de SUV premium diésel inteligente? Cuéntame en comentarios. Y si dudas de elegir diésel, ahí está el renting, que es la opción preferida por las empresas que necesitan estos vehículos que recorren tantos km al año en carretera y una fuerte presencia.
- Espacio en todas sus plazas y calidad de acabados
- Calidad de rodadura, motor solvente y de bajo consumo
- Relación precio/producto muy buena
- Gama mecánica algo reducida en comparación con los rivales
- Menos potente que otras alternativas de seis cilindros
- Pierde el tacto directo de Mazda
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