Toyota también cierra su fábrica en Rusia, debido a falta de componentes

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Toyota Motor Manufacturing Russia (TMMR), en San PetersburgoToyota

Ha caído otro fabricante en Rusia. Toyota se ha visto incapaz de reanudar la producción del Camry y el RAV4 para Rusia y algunos mercados satélite en sus instalaciones abiertas en 2007. La fábrica se ha cerrado y es posible que se venda.

Sumamos y seguimos, la lista de fabricantes que cesan su actividad productiva en Rusia se amplía con Toyota. El fabricante japonés ha intentado mantener la fábrica de San Petersburgo activa desde el inicio de la invasión a Ucrania, pero lo cierto es que no han podido conseguir piezas en más de medio año de guerra.

Las sanciones impuestas por las potencias occidentales han hecho mella en todos los fabricantes que tenían presencia industrial en Rusia, y eran unos cuantos: Stellantis, Volkswagen, Ford, Mitsubishi, Renault, etc. Ha sido la marca del rombo la más perjudicada con diferencia, no solo por perder a AvtoVAZ, también por la fábrica que tenían en Moscú.

Toyota ha decidido el cierre de la planta de San Petersburgo (TMMR), que estaba dedica a dos modelos de gran importancia en el mercado ruso: Camry y RAV4 (desde 2016). El año pasado el volumen de la fábrica fue de 42.235 RAV4 y 38.547 Camry. El destino de dichos coches fue, aparte de Rusia, Bielorrusia, Kazajistán y Armenia. Por otro lado, la capacidad de la fábrica es de 100.000 unidades al año. Estaba bien aprovechada.

Toyota Camry

Toyota y Lexus han detenido la importación de nuevos coches desde marzo, y el stock se les está acabando a marchas forzadas. De acuerdo a los últimos datos publicados, las 221 unidades en agosto representan una caída del 97% respecto al año pasado. El mercado en general cayó un 62% interanualmente, apenas 41.698 unidades.

Esta fábrica tenía a unos 1.900 trabajadores, los cuales van a recibir ayudas por encima de lo que se exige legalmente a Toyota. Además, hay que sumar otros 450 empleados locales que se dedican a labores de marketing, ventas y financiación. Se quedará la fuerza laboral imprescindible para mantener la postventa.

Un portavoz de Toyota ha revelado a Automotive News que se van a despedir a unos 2.000 trabajadores ante la imposibilidad de volver al trabajo. Según el especialista y redactor Luca Ciferri, es posible que Toyota se deshaga de (venda) las instalaciones, pero que no se van a seguir fabricando sus coches ni serán remarcados.

Toyota RAV4, undécimo modelo más vendido en Rusia en 2021

El fabricante dijo que se tratará de ayudar a los trabajadores a encontrar otro empleo, con acciones de formación y tratando de asegurarles cierto bienestar. También pueden recibir apoyo financiero. El movimiento de Toyota viene solo unos días después de que el Kremlin decretase una movilización de más de 300.000 hombres para la mal llamada «operación militar especial».

Toyota y su marca de lujo Lexus dejan otro hueco en el mercado ruso que puede ser aprovechado por fabricantes chinos, aunque no se aprovechará del todo. Desde el inicio de la invasión el capital extranjero está abandonando Rusia tanto por motivos éticos como por la simple imposibilidad de trabajar con normalidad.

Por otra parte, aunque no hubiese problemas para hacer coches en Rusia, el mercado está hundido. Las sanciones impuestas a la economía rusa están funcionando (el mayor impacto es a largo plazo) y el consumidor local está rodeado de incertidumbres. El rublo no se ha desplomado, pero los indicadores económicos van mal o simplemente no se están comunicando.

La presencia de la filial rusa de Toyota se reducirá a lo necesario para mantener la postventa

La fábrica de San Petersburgo inició su actividad en diciembre de 2007 con el Camry. Durante un tiempo, el mercado ruso parecía que iba a ser de los más importantes entre los países emergentes, y que iba alcanzar volúmenes de unas 3 millones de unidades al año (incluyendo furgonetas). Desde la invasión de Crimea (2014), cuando hubo ya sanciones, no han vuelto a pasar de 1,8 millones de unidades.

Toyota invirtió en su día 38.000 millones de rublos, cantidad equivalente a unos 680 millones de euros actuales, podría decirse que Toyota ya tenía esa fábrica amortizada, y tal vez tendrá la posibilidad de recuperar un pico con su venta. Si algún otro fabricante piensa quedársela, de momento no lo sabemos.

Ahora mismo en Rusia sobra capacidad de producción por todas partes. Quien mejor lo está llevando es AvtoVAZ, que ha perdido competidores, y que se ha apañado con un rediseño exprés de sus coches para funcionar con menos componentes que no son fáciles de conseguir. Para Toyota y el resto de fabricantes no parece una solución aceptable.

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