El amor ferrarista en Italia es poco fiel con Carlos Sainz. Su fidelidad es con el Cavallino

Es tarea imposible pedir mesura en Italia. En el país de la bota todo se magnifica o de cualquier nimiedad se hace un drama. Fruto de esa constante pasión y presión sobre el equipo, en Ferrari se mete tan a menudo la pata. Siempre hay urgencias para tomar decisiones. La tranquilidad que gozan en el Reino Unido al repartirse las críticas o elogios entre siete equipos, no la gozan en Maranello. Cada mañana hay un sobresalto a cuenta de los vaivenes que provocan sus seguidores y sus medios de comunicación. Y en cierto modo, también fuera de Italia. La Scuderia es el equipo con más seguidores del mundo. Carlos Sainz ya conoce bien el fenómeno, pero ahora ha visto con más claridad que nunca, como se pasa de la indiferencia al amor desenfrenado en apenas dos semanas.

"Un poco Lauda, un poco Prost, un poco Scheckter: Es Carlos I, rey por sorpresa". Así titulaba la Gazzetta dello Sport, uno de los medios deportivos más importantes de Italia y tradicional referente de información Ferrarista. No es que la carrera de Carlos Sainz el pasado domingo en Singapur no merezca elogios, pero ahí es nada, comparar al madrileño a toda plana con algunos de los más ilustres nombres de la historia Ferrarista. Nada gusta más en la prensa británica que hacer una lista con los 10, 50 o 100 mejores pilotos de la historia, pero lo mismo sucede con un italiano reencarnando leyendas del pasado de Ferrari con los pilotos actuales.

Y es que los tifosi, a falta de victorias, necesitan aferrarse a una ilusión hasta que uno de los coches del Cavallino pase primero bajo la bandera a cuadros. 14 meses y 434 días después, Ferrari volvía a ganar un Gran Premio. Y el tema tiene más importancia de la que podría parecer una victoria puntual. En un año malo como estaba siendo este 2023, una victoria justifica una temporada. No es ni mucho menos que eso genere conformismo, pero con un triunfo que sumar al palmarés, al menos ya no puede hablarse de fracaso. Y algo más importante aún: Independiente de lo que pueda venir a partir de ahora, una victoria siempre da cierto oxígeno a ese respirador que cada vez se va haciendo más pequeño a medida que los triunfos no llegan.

Apoyo obligado a Sainz

Esta circunstancia se refuerza aún más cuando eres el equipo que rompe el dominio abrumador de Red Bull. Después de 14 victorias sobre 14 posibles, se entiende que ante una ocasión única, por primera vez en mucho tiempo, Ferrari supeditara los intereses de Charles Leclerc frente a los de Carlos Sainz. En Monza, para sorpresa de todos no lo hicieron, pero allí no había en juego una posible victoria. En Singapur claramente si era el caso. Los tifosi pueden perdonar la pérdida de un podio, pero difícilmente pueden hacerlo con una victoria. Mas aún en un año como el presente.

Todos los que negaban el pan y la sal a Sainz en Italia hasta hace apenas dos carreras, ahora no esconden su preferencia por el piloto español sobre Leclerc. Un caso curioso ha sido ver el cambio en la prensa italiana y en las redes sociales hacia las analogías de Charles Leclerc con el gran mito del ferrarismo como es Gilles Villeneuve. Han bastado dos carreras de Carlos Sainz, primero en Monza batiéndose con enorme coraje por el pódium y en Singapur con una victoria magistral para que, de repente, 'el nuevo Villeneuve' ahora pase a ser Carlos Sainz. "Cómo recuerda al triunfo de Gilles en el Jarama en 1981", escribía Stefano Mancini en La Stampa.

Antes de llegar a Monza precisamente, en El Confidencial advertíamos que la única opción de Sainz de revertir su situación en Ferrari era ganándose el corazón de los tifosi en pista. No hay ‘predestinato’ que valga si quien trae la copa a casa es Sainz en lugar de Leclerc. Pero no crean que el tifosi es sólo pasión irracional. Sabe también de Fórmula 1 y mucho. Hoy se puede leer en muchos comentarios en las redes sociales las bondades del ‘método Sainz’. Es general la alta estima hacia el talento de Charles Leclerc y su velocidad a una vuelta, pero resulta curioso ver de forma recurrente en muchas conversaciones una coletilla: "Questo non basta". Y lo que ‘manca’ es justo lo que destacan que aporta Sainz al equipo: Método, consistencia, sensibilidad técnica, inteligencia en carrera… y cuando hace falta, también capacidad para derrotar a Leclerc en su territorio de las pole position.

Sainz ahora es el gran aliado de Vasseur para fortalecer su posición en Ferrari (EFE/ EPA /TOM WHITE)Sainz ahora es el gran aliado de Vasseur para fortalecer su posición en Ferrari (EFE/ EPA /TOM WHITE) Sainz ahora es el gran aliado de Vasseur para fortalecer su posición en Ferrari (EFE/ EPA /TOM WHITE)

¿Quién es ahora el nuevo líder?

El tema de conversación, tanto entre los tifosi como en la prensa, ahora girará alrededor de quién debe de ser el nuevo líder del equipo. Y no sería lo mejor para los intereses de Sainz que a partir de ahora Ferrari le privilegiara en las estrategias. En Singapur por las razones de excepcionalidad explicadas era inevitable, pero cuando no haya en juego una victoria, lo mejor que le puede pasar al madrileño, es seguir derrotando a Leclerc sin ningún tipo de ayuda del equipo. Luchando contra los elementos, es como se ha reivindicado su nombre tanto en el Ferrarismo como elevado su cotización en el paddock.

El dilema ahora es serio para Frederic Vasseur. Tiene que renovar a Charles Leclerc y hacer lo propio con Carlos Sainz. Hasta hace poco, con el viento a favor de la preferencia institucional y de los tifosi, la negociación con el monegasco parecía prioritaria y la del español secundaria. Carlos fue fortaleciendo a fuego lento su posición dentro y fuera de Ferrari, sin duda bien aconsejado por su padre. Mientras tanto, Leclerc se confiaba entre amenazas de marcha a Mercedes o a base de hacer uso de su proximidad con el presidente de Ferrari John Elkann y el propio Vasseur.

Ahora todo ha cambiado. El tifosi no va a entender que la oferta contractual a uno y otro piloto sea muy diferente en cuanto a condiciones, salario e incluso posibles liderazgos. El famoso timing de las negociaciones ahora ha variado de forma igual de radical que el amor que el Ferrarismo tenía con Leclerc y ahora tiene con Sainz. En Italia la única fidelidad, es hacia aquel que en un momento concreto haga que repiquen las campanas en Maranello.

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