Jeremy Clarkson es un gran fan de la F1, pero teme que Alonso y Verstappen sean los últimos de una especie en extinción

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Fernando Alonso y Max Verstappen, juntos en una de las numerosas conferencias de prensa de la F1

El popular presentador de televisión y periodista del motor, Jeremy Clarkson, lamenta que la Fórmula 1 se esté convirtiendo en un mundo repleto de pilotos sin personalidad y controlados por los departamentos de prensa. Algo a lo que Drive to Survive también ha contribuido.

Si el nombre de Jeremy Clarkson no te suena, seguro que caes en la cuenta de quién es cuando te digamos que es mundialmente conocido por haber sido el presentador principal de mitos de la televisión asociada al motor como Top Gear y The Grand Tour.

Pero Clarkson, además de ser un ácido entusiasta de los coches -y no las lavadoras, como despectivamente llama a los coches eléctricos-, es un gran aficionado a la Fórmula 1. De hecho, durante años invitó a pilotos de la categoría a su programa para que se batieran contra el crono en el circuito privado de Top Gear, en el que también pilotaba el enigmático The Stig.

Ahora, Clarkson tiene más tiempo libre tras cancelar The Grand Tour ante el auge de los coches eléctricos (al menos eso afirma él), por lo que puede dedicarse a disfrutar de la Fórmula 1 con más calma. ¿O no?

«En mi cabeza, todos son James Hunt y no un modelo en un comercial de pasta de dientes»

Clarkson, harto de la corrección política de la F1

Si bien la competición está en un punto bastante interesante, ya que la igualdad entre los equipos es máxima, no ocurre lo mismo cuando los pilotos se bajan del monoplaza. Y es que, según Jeremy Clarkson, se han convertido en herramientas corporativas, perdiendo su personalidad.

«Cuando eres un piloto de Fórmula 1, pasas tres horas a la semana pilotando tu coche y trescientas horas siendo entrevistado por cada maldito [Johnny] Herbert con un iPhone. Esto no sucede en ningún otro deporte», apunta Clarkson en su columna del diario británico The Sun.

«Los futbolistas llegan al estadio y se escabullen de un autobús para ir a un vestuario. Después del partido, tal vez un jugador tiene que responder una pregunta y eso es todo. Todos están de vuelta en el autobús».

«Pero en la Fórmula 1, todo el mundo es entrevistado todo el tiempo. De camino a la pista. En la pista. Antes de la carrera. Después de la carrera. Es constante», lamenta el periodista de 64 años.

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Más y más prensa

Puede resultar llamativo tratándose de un periodista, pero lo cierto es que Clarkson no es convencional en absoluto y considera que tanta atención de los pilotos a los medios de comunicación es contraproducente.

«Si terminas entre los tres primeros, es peor porque luego te entrevistan después de la carrera antes de que te pongan en una habitación con los otros finalistas del podio para que podamos escuchar lo que se dicen entre sí. Y luego hay más entrevistas. Si fuera un piloto de F1 y estuviera en camino a una victoria, deliberadamente llegaría cuarto», espeta quien durante tantos años ha compartido aventuras con James May y Richard Hammond.

«Y entre todas estas entrevistas de televisión y conferencias de prensa, hay un ejército de 'influencers' malditos que te ponen un teléfono en la cara y te preguntan si prefieres las galletas al queso, y si prefieres el rosa o el marrón. Y se ven obligados, por la letra pequeña de su contrato y porque sus abogados no son tan buenos como los abogados de su equipo, a enfrentarse a esta embestida con una sonrisa», reitera.

Jeremy Clarkson, junto a Christian Horner en la parrilla del circuito de Baréin en 2024

En este punto, Jeremy Clarkson cita a Fernando Alonso y a Max Verstappen, quienes quizá sean los últimos exponentes de un comportamiento políticamente incorrecto en ocasiones.

De hecho, el piloto español comenzó la temporada mostrando su hartazgo ante tanta exposición mediática, dejando muy claro que tras los entrenamientos libres del viernes en Australia poco o nada útil se podía decir.

Algo similar hizo Max Verstappen también, respondiendo a una pregunta similar que dieron «vueltas. El coche va. El motor está vivo. Los frenos están bien. La caja de cambios cambia de marcha hacia arriba y hacia abajo». En la siguiente pregunta, en relación con la posible aparición de la lluvia, el neerlandés respondió que «hará que la pista sea más resbaladiza».

Drive to Survive también tiene la culpa

Lo cierto es que la exposición mediática se ha multiplicado en los últimos años, a raíz de la compra de la Fórmula 1 por parte de Liberty Media. Una de sus medidas estrella fue la creación de la serie documental Drive to Survive, que ha multiplicado la afición a la categoría en países como Estados Unidos.

Pero Clarkson considera que la serie está perdiendo su esencia, porque cada vez existe menos naturalidad en la misma. «Este nuevo pensamiento tuvo un efecto en la serie más reciente de Drive To Survive. Al principio, la gente no se daba cuenta de que los estaban grabando. Ahora, cada vez que alguien ve un micrófono de Netflix, entra en modo de relaciones públicas».

«Un piloto de Fórmula 1 debe tener algo de mística. De hecho, no quiero saber qué están haciendo después de la carrera o a dónde van de vacaciones o si prefieren las galletas al queso. Me gusta usar mi imaginación porque, en mi cabeza, todos son James Hunt y no un modelo en un comercial de pasta de dientes», concluye Jeremy Clarkson.

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